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Los sensores de muñeca detectan menor actividad física intensa en niños con hipertensión pulmonar

Niño con estera de yoga

Los niños con hipertensión pulmonar (HP) realizan menos episodios de actividad física intensa y durante menos tiempo que otros niños de su misma edad, según un nuevo estudio basado en sensores colocados en la muñeca. Estos datos podrían ser útiles para mejorar el diseño de futuros ensayos clínicos pediátricos.

La hipertensión pulmonar es una enfermedad progresiva caracterizada por el aumento de la presión en los vasos sanguíneos que transportan la sangre desde el corazón hasta los pulmones. Aunque existen varios tratamientos aprobados para adultos, en niños las opciones siguen siendo mucho más limitadas, en parte por la falta de estudios clínicos específicos.

Uno de los principales problemas para investigar nuevos tratamientos en pacientes pediátricos es la dificultad para medir de forma fiable su estado funcional. Pruebas habituales en adultos, como la prueba de caminata de seis minutos (6MWD), no siempre resultan prácticas ni precisas en niños pequeños.

Por ello, un grupo de investigadores de Estados Unidos analizó si los sensores de muñeca, similares a un reloj inteligente, podían ofrecer datos más útiles y continuos sobre la actividad diaria de estos pacientes.

El estudio incluyó a 30 niños y adolescentes con hipertensión pulmonar, de entre 8 y 18 años, junto a 29 participantes sanos como grupo de control. Durante 14 días, todos llevaron un acelerómetro en la muñeca que registró su nivel de actividad física.

Los resultados mostraron que la actividad física total era parecida entre ambos grupos. Sin embargo, al analizar la intensidad del ejercicio aparecieron diferencias importantes.

Los niños con HP realizaban significativamente menos episodios de actividad física moderada o vigorosa de al menos 10 minutos seguidos. Además, pasaban más tiempo realizando actividades de baja intensidad que sus compañeros sanos.

Estas diferencias eran todavía más marcadas en los casos de hipertensión pulmonar más grave, donde también se observó un peor rendimiento en otras pruebas clínicas y una caída más pronunciada en la intensidad del ejercicio.

Los investigadores explican que centrarse en los periodos prolongados de actividad intensa permite obtener datos más fiables que simplemente medir el movimiento general, ya que evita confundir pequeños movimientos del brazo con ejercicio real.

Este enfoque podría convertirse en una nueva forma de evaluar la evolución de los pacientes infantiles y servir como una herramienta más precisa en futuros ensayos clínicos, especialmente en una enfermedad donde aún faltan métodos objetivos y no invasivos para valorar el estado funcional.

Los autores concluyen que estos sensores no sustituirán completamente otras pruebas tradicionales, pero sí podrían complementar mejor el seguimiento diario de los niños con hipertensión pulmonar, ayudando a detectar limitaciones físicas que hoy pasan desapercibidas.

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