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La enfermedad renal crónica es frecuente en pacientes recién diagnosticados de hipertensión pulmonar

Imagen estilizada de un riñón

La enfermedad renal crónica (ERC) es frecuente entre las personas que reciben un nuevo diagnóstico de hipertensión pulmonar (HP), según un estudio realizado en Estados Unidos. Los resultados ponen de manifiesto la importancia de evaluar la función de los riñones cuando se diagnostica esta enfermedad.

La hipertensión pulmonar se caracteriza por un aumento de la presión en los vasos sanguíneos que llevan la sangre desde el corazón hasta los pulmones. Esta sobrecarga puede afectar progresivamente al ventrículo derecho, mientras que la enfermedad renal crónica puede añadir una carga adicional al sistema cardiovascular.

Los investigadores analizaron los datos de más de 7.000 pacientes que habían recibido recientemente un diagnóstico de hipertensión pulmonar. El objetivo era determinar con qué frecuencia presentaban también enfermedad renal crónica y qué características estaban relacionadas con ambas enfermedades.

Los resultados mostraron que aproximadamente uno de cada cuatro pacientes con HP presentaba enfermedad renal crónica. La frecuencia era considerablemente mayor entre las personas de más edad y entre quienes tenían otros problemas de salud relacionados con el corazón y los vasos sanguíneos.

Entre los factores asociados a una mayor probabilidad de presentar ERC se encontraban la edad avanzada, la diabetes, la hipertensión arterial sistémica y la insuficiencia cardíaca. También se observaron diferencias según el tipo de hipertensión pulmonar.

La relación entre los riñones y la circulación pulmonar puede explicarse, al menos en parte, por la estrecha conexión existente entre ambos sistemas. Cuando los riñones pierden capacidad para eliminar líquidos y sustancias de desecho, puede producirse retención de líquidos, aumentar la presión sobre el corazón y empeorar determinados problemas cardiovasculares.

Al mismo tiempo, una circulación alterada y una función cardíaca reducida pueden disminuir el flujo sanguíneo hacia los riñones y contribuir al deterioro de su función. Esta interacción entre ambos órganos se conoce como síndrome cardiorrenal.

Los investigadores consideran especialmente importante detectar la enfermedad renal en las personas con hipertensión pulmonar porque la presencia de ambas enfermedades puede complicar el tratamiento. Algunos medicamentos deben ajustarse según la función renal y el control del volumen de líquidos puede adquirir una importancia especial.

Además, la enfermedad renal crónica se ha relacionado con un mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares y mortalidad, por lo que identificarla desde el momento del diagnóstico de la hipertensión pulmonar podría ayudar a realizar un seguimiento más completo del paciente.

Los autores señalan que el estudio tiene algunas limitaciones, entre ellas su carácter observacional. Por ello, los resultados muestran una asociación entre ambas enfermedades, pero no permiten establecer que una sea necesariamente la causa directa de la otra.

Los investigadores consideran que estos datos respaldan la necesidad de prestar una mayor atención a la función renal durante la evaluación de las personas con hipertensión pulmonar. Incorporar controles de la función de los riñones podría ayudar a identificar otros factores de riesgo y a adaptar el seguimiento y el tratamiento a las características de cada paciente.

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