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Los virus intestinales podrían desempeñar un papel en la hipertensión arterial pulmonar

Representación artística de unos virus

Un nuevo estudio sugiere que los virus que infectan a las bacterias del intestino podrían desempeñar un papel en el desarrollo y la progresión de la hipertensión arterial pulmonar (HAP). Los resultados amplían las investigaciones sobre la relación entre el microbioma intestinal y esta enfermedad, que hasta ahora se habían centrado principalmente en las bacterias.

La HAP se caracteriza por un aumento anormal de la resistencia en los vasos sanguíneos que transportan la sangre desde el corazón hasta los pulmones. Esta situación incrementa la carga de trabajo del corazón y puede provocar un deterioro progresivo de su función. En la forma idiopática, la causa exacta de la enfermedad todavía no se conoce.

El intestino alberga una comunidad muy diversa de microorganismos, entre ellos bacterias y virus. Los virus que infectan a las bacterias, conocidos como bacteriófagos, pueden destruir determinadas especies bacterianas y también facilitar el intercambio de genes entre diferentes bacterias. Sin embargo, su posible participación en la HAP apenas se había estudiado.

Para investigar esta cuestión, científicos de China analizaron muestras de heces de 28 personas con HAP idiopática (HAPI) y las compararon con muestras de 30 personas sanas de edades y sexos similares.

Los resultados mostraron importantes diferencias en la comunidad de virus intestinales de los pacientes con HAPI. En general, presentaban una menor diversidad de virus que las personas del grupo de control. Estas alteraciones también estaban acompañadas por cambios en la composición de las bacterias intestinales.

Algunas de las bacterias que presentaban diferencias participan en la producción de moléculas de señalización relacionadas con procesos que pueden influir en la HAP, como la inflamación y la regulación de determinadas funciones vasculares.

Los investigadores observaron además una relación entre determinados virus intestinales y distintos indicadores de gravedad de la enfermedad. Uno de los ejemplos más destacados fue el grupo de virus Uroviricota: los pacientes con mayores niveles de estos virus tendían a presentar una menor presión arterial pulmonar media.

Según los autores, esta asociación podría indicar que algunos virus intestinales tienen un efecto protector frente a la progresión de la HAPI. Sin embargo, todavía no es posible determinar si estos microorganismos reducen realmente la gravedad de la enfermedad o si su presencia simplemente está relacionada con otros cambios producidos por la propia HAP.

Los investigadores plantean que las interacciones entre virus y bacterias intestinales podrían influir conjuntamente en el desarrollo de la enfermedad. Los virus podrían modificar la composición y el comportamiento de las comunidades bacterianas y, de esta manera, alterar procesos biológicos relacionados con la inflamación y la función de los vasos sanguíneos pulmonares.

Estos resultados abren una nueva línea de investigación sobre el microbioma intestinal, al demostrar que no solo las bacterias, sino también los virus que viven asociados a ellas, podrían estar relacionados con la hipertensión arterial pulmonar.

No obstante, el estudio incluyó un número reducido de participantes y no permite determinar si las alteraciones observadas son una causa o una consecuencia de la enfermedad. Serán necesarios estudios más amplios y experimentos adicionales para confirmar el papel de estos virus y determinar si podrían convertirse algún día en biomarcadores o nuevas dianas terapéuticas para la HAP.

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