Problemas leves de hígado podrían favorecer la inflamación pulmonar en la hipertensión arterial pulmonar
Un nuevo estudio apunta a que alteraciones leves en el hígado podrían desempeñar un papel importante en el desarrollo y la progresión de la hipertensión arterial pulmonar (HAP). Los investigadores sostienen que existe una estrecha comunicación entre el hígado y los pulmones, conocida como eje pulmón-hígado, que podría influir en la evolución de la enfermedad.
La hipertensión arterial pulmonar se caracteriza por el estrechamiento progresivo de las arterias pulmonares, lo que aumenta la presión en la circulación pulmonar y obliga al lado derecho del corazón a realizar un mayor esfuerzo para bombear sangre.
Aunque algunos pacientes con HAP presentan enfermedades hepáticas conocidas, los investigadores observaron que incluso personas sin un diagnóstico de patología hepática mostraban signos sutiles de disfunción del hígado. Estas alteraciones se asociaban a una mayor inflamación pulmonar y a una evolución clínica menos favorable.
Los científicos plantean que pequeñas alteraciones en el funcionamiento del hígado podrían favorecer la liberación de moléculas inflamatorias hacia la circulación sanguínea. Estas sustancias llegarían a los pulmones, donde contribuirían a la inflamación y a la remodelación de los vasos sanguíneos, dos procesos fundamentales en el desarrollo de la HAP.
Además, el estudio encontró que los pacientes con estos cambios hepáticos presentaban peores indicadores relacionados con la gravedad de la enfermedad, lo que refuerza la hipótesis de que el hígado podría influir en la progresión de la hipertensión arterial pulmonar incluso cuando no existe una enfermedad hepática evidente.
Los autores destacan que estos hallazgos respaldan la idea de que la HAP no afecta únicamente a los pulmones y al corazón, sino que se trata de una enfermedad multisistémica en la que distintos órganos interactúan entre sí.
Comprender mejor esta relación entre el hígado y los pulmones podría facilitar la identificación de nuevos biomarcadores para detectar la enfermedad en fases más tempranas y abrir la puerta al desarrollo de tratamientos dirigidos a reducir la inflamación originada fuera del sistema respiratorio.
Los investigadores subrayan que serán necesarios nuevos estudios para confirmar estos resultados y determinar hasta qué punto actuar sobre el eje pulmón-hígado puede contribuir a mejorar el pronóstico de los pacientes con hipertensión arterial pulmonar.