La angioplastia con balón mejora los resultados clínicos en pacientes con hipertensión pulmonar tromboembólica crónica
La angioplastia pulmonar con balón (BPA) mostró mejoras clínicas significativas en pacientes con CTEPH, tanto como tratamiento inicial como después de una endarterectomía pulmonar (PEA), según un estudio observacional internacional.
Los resultados coinciden con estudios previos sobre cambios en parámetros clínicos y hemodinámicos, y en tasas de complicaciones.
La CTEPH es una forma rara de hipertensión pulmonar causada por coágulos persistentes en las arterias pulmonares que dificultan la circulación. El tratamiento estándar es la PEA, una cirugía compleja para eliminar esos coágulos. No obstante, muchos pacientes no son candidatos debido a comorbilidades o características técnicas de la enfermedad.
Para ellos, la BPA representa una alternativa. Este procedimiento mínimamente invasivo utiliza un pequeño balón que se infla dentro de los vasos pulmonares para mejorar el flujo sanguíneo, habitualmente en varias sesiones.
El Registro Internacional de BPA (NCT03245268), impulsado por la International CTEPH Association, incluyó a 500 pacientes en 18 centros especializados de todo el mundo. De ellos, 484 fueron analizados tras realizar una media de cinco sesiones de BPA. El 70,7% tenía CTEPH inoperable; el 14%, antecedentes de PEA.
A pesar de diferencias regionales en características y enfoques, la BPA se asoció con mejoras en la capacidad funcional, el esfuerzo físico, la disnea y marcadores cardíacos. También se observaron reducciones en la presión arterial pulmonar y en la resistencia vascular pulmonar (PVR).
Los mejores resultados se dieron en pacientes con cinco o más lesiones tratadas, presión pulmonar inicial alta o que fueron atendidos en centros con mayor experiencia en BPA. Las mejoras fueron similares en quienes ya se habían sometido a PEA.
Los investigadores señalan que estos cambios podrían traducirse en mayor calidad de vida, menor necesidad de oxígeno, menos hospitalizaciones y reducción de medicación para la hipertensión pulmonar.
Aproximadamente un tercio de los pacientes tuvo complicaciones, más frecuentes en EE. UU. y Europa que en Japón. Entre las más comunes estuvieron las lesiones pulmonares y hemoptisis (9% de las sesiones). Otros efectos adversos ocurrieron en un 3% de los casos.
Durante el seguimiento murieron 21 personas, siete por causas relacionadas con la enfermedad, pero ninguna en el primer mes tras la BPA.
Los autores subrayan que no se puede descartar que la medicación también contribuyera a las mejoras observadas. Por ello, sugieren investigar estrategias óptimas de tratamiento farmacológico tras la BPA, ya que actualmente no existen recomendaciones claras.
El estudio fue financiado por Bayer.