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El uso de ultrasonidos en la hipertensión arterial pulmonar puede ayudar a reducir la inflamación

Doctora aplicando ultrasonidos

Según un nuevo estudio, una intervención no invasiva con ultrasonidos dirigida al nervio esplénico, un nervio del bazo, órgano en el que se desarrollan las células inmunitarias, reduce la inflamación y la gravedad de la hipertensión arterial pulmonar en modelos de rata de la enfermedad.

Los investigadores afirman que este uso de los ultrasonidos podría constituir una nueva estrategia para el tratamiento de la hipertensión pulmonar.

Asimismo, señalan que, con más investigaciones preclínicas y estudios clínicos, el ultrasonido focalizado, junto con otros enfoques de medicina bioelectrónica, podría convertirse en una opción de tratamiento viable para médicos y pacientes.

La hipertensión arterial pulmonar se caracteriza por el estrechamiento de los vasos que transportan la sangre a través de los pulmones, lo que sobrecarga el corazón. Se sabe que la inflamación descontrolada desempeña un papel en la progresión de la enfermedad. Sin embargo, no existen tratamientos para controlarla.

En este estudio, los investigadores utilizaron ultrasonidos dirigidos al bazo para ayudar a reducir la inflamación causante de la enfermedad. El bazo es uno de los principales órganos del cuerpo donde se desarrollan y crecen las células inmunitarias. Está inervado por un nervio, el nervio esplénico, que lo conecta (el bazo) con el cerebro.

Los investigadores ya habían descubierto que el uso de ultrasonidos podía formar parte de una estrategia para modular la actividad de este nervio, lo que modifica la actividad de las células inmunitarias y, en última instancia, reduce la inflamación.

El equipo probó esta técnica en dos modelos de rata de hipertensión arterial pulmonar, en los que se indujo la enfermedad mediante la exposición a diferentes sustancias químicas tóxicas. A continuación, los animales recibieron sesiones diarias de 12 minutos de duración de estimulación del bazo mediante ultrasonidos focalizados (sFUS) o un procedimiento simulado, durante un total de 14 días.

En ambos modelos, el método basado en ultrasonidos redujo el crecimiento anormal de las paredes celulares de los vasos sanguíneos que caracteriza a la hipertensión arterial pulmonar. La presión sistólica del ventrículo derecho, una medida de la presión en el vaso principal que lleva la sangre del corazón a los pulmones, también se redujo entre un 25% y un 30% con la terapia de ultrasonidos.

Los datos de los experimentos también indicaron que los ultrasonidos focalizados provocaron una reducción de las células inmunitarias inflamatorias, como era de esperar.

Además, el equipo descubrió que el bloqueo completo o la destrucción del nervio esplénico empeoraba la hipertensión pulmonar en estos modelos, lo que refuerza la idea de que este nervio ayuda a regular la inflamación.

En conjunto, este enfoque parece prometedor a partir de los primeros datos obtenidos en modelos de laboratorio, aunque los investigadores subrayan que es necesario seguir trabajando para poder aplicarlo en ensayos clínicos.

Estudio completo