La vasopresina mejora los niveles de oxígeno en recién nacidos con hipertensión pulmonar aguda
Un estudio indica que la hormona vasopresina puede ayudar a mejorar los niveles de oxígeno y el flujo sanguíneo en recién nacidos con hipertensión pulmonar aguda que no responden al tratamiento con óxido nítrico inhalado.
Sin embargo, alrededor de dos tercios de los recién nacidos tratados con esta hormona en el estudio desarrollaron hiponatremia (un nivel bajo de sodio en la sangre), lo que implica la necesidad de monitorizar el estado del sodio durante su administración.
Cuando un bebé nace y respira por primera vez, la presión de los pulmones desciende para adaptarse a la respiración fuera del útero materno. Esto permite que la sangre viaje a los pulmones para obtener oxígeno y llevarlo al resto del cuerpo.
En los bebés con hipertensión pulmonar aguda, o hipertensión pulmonar persistente del recién nacido, la presión en los pulmones se mantiene alta. Como consecuencia, hay un límite en la cantidad de oxígeno que llega a los órganos del cuerpo, incluidos el cerebro, el corazón y los riñones.
El tratamiento suele consistir en asistencia respiratoria combinada con óxido nítrico inhalado, una molécula que hace que los vasos sanguíneos se ensanchen y la presión arterial descienda. Sin embargo, no todos los recién nacidos responden igual a dicho tratamiento.
La vasopresina regula la tensión arterial ajustando el equilibrio de sodio y líquidos corporales y puede aliviar los síntomas en recién nacidos con hipertensión pulmonar aguda difícil de tratar.
Recientemente, un equipo de investigadores canadienses ha estudiado la seguridad de esta hormona y su eficacia en recién nacidos menores de un mes con hipertensión pulmonar aguda que no respondieron al óxido nítrico inhalado.
En el estudio participaron 25 recién nacidos. La enfermedad se desarrolló justo después del nacimiento en 23 y después de la primera semana de vida en dos.
La vasopresina se inició debido a niveles bajos de oxígeno (32%), compromiso cardiovascular (8%) o ambos (60%). El compromiso cardiovascular se produce cuando el corazón es incapaz de bombear suficiente sangre al resto del cuerpo. La hormona se administró durante una media de 72 horas.
Tras 12 horas de tratamiento, el índice de oxigenación, una medida de la cantidad de asistencia respiratoria necesaria para mantener un nivel de oxígeno saludable, descendió de 28,4 a 14,4, lo que indica una mejora. A las 24 horas, había descendido aún más, hasta 12,5. Además, la fracción de oxígeno inspirado, que se refiere a la concentración de oxígeno en la mezcla de gases suministrada por un ventilador, disminuyó de 0,91 a 0,5 tras 12 y 24 horas después del tratamiento con vasopresina. Al mismo tiempo, el flujo sanguíneo mejoró considerablemente.
Antes del tratamiento, el nivel medio de sodio en sangre era de 135 milimoles por litro (mmol/L). Sin embargo, durante el tratamiento, 17 (68%) recién nacidos experimentaron un episodio de hiponatremia, ya que el sodio alcanzó un nivel inferior a 130 mmol/L.
Aunque la hiponatremia no pareció provocar daños en el hígado o los riñones, los científicos señalan que se deberían monitorizar los niveles séricos de sodio en los recién nacidos que reciben la vasopresina.
En conclusión, según los investigadores, el uso de vasopresina puede estar asociado con la mejora de la oxigenación y el flujo sanguíneo de los pacientes neonatales con hipertensión pulmonar aguda que no respondieron al tratamiento inicial. Sin embargo, se necesitan estudios prospectivos más amplios para validar estos hallazgos y establecer protocolos de tratamiento óptimos para la enfermedad en neonatos.