Una encuesta revela las preferencias de los pacientes para tratar su hipertensión arterial pulmonar
A la hora de elegir un régimen de tratamiento, las personas con hipertensión arterial pulmonar consideran el impacto sobre las limitaciones físicas y la supervivencia a tres años como los parámetros más importantes a tener en cuenta, según un estudio realizado en Alemania.
Mientras tanto, las hospitalizaciones no planificadas en un plazo de tres años y los efectos secundarios a corto plazo se consideraron menos importantes a la hora de tomar decisiones sobre el tratamiento.
Los investigadores señalan que las preferencias de los pacientes deberían tenerse en cuenta en la toma de decisiones sobre el tratamiento para equilibrar mejor sus expectativas respecto a la conocida relación riesgo-beneficio del tratamiento.
La hipertensión arterial pulmonar está causada por el estrechamiento de las arterias pulmonares, que transportan la sangre del corazón a los pulmones. Esto restringe el flujo sanguíneo a través de los pulmones, causando presión arterial alta, o hipertensión, y haciendo que el corazón trabaje más para bombear la sangre.
El tratamiento para la enfermedad requiere una estrategia multidisciplinar que abarque la medicación, la evaluación del riesgo, el pronóstico de la enfermedad y la respuesta al tratamiento.
Sin embargo, las encuestas a pacientes indican que se puede hacer más para mejorar la atención integral y el compromiso de los pacientes. La comprensión de las preferencias de los pacientes puede apoyar el desarrollo de la medicina centrada en el paciente y la atención médica.
En este nuevo estudio, los investigadores llevaron a cabo una encuesta online en pacientes adultos con hipertensión arterial pulmonar con limitaciones de leves a marcadas durante la actividad física.
En la encuesta, se pidió a los pacientes que eligieran entre tres perfiles de tratamiento hipotéticos definidos por seis características de tratamiento (beneficios o riesgos) en cuatro niveles clínicamente significativos. Los pacientes completaron un total de 12 tareas de elección, eligiendo el mejor y el peor régimen de tratamiento.
Un total de 83 pacientes completaron la encuesta. Más de la mitad declararon necesitar ayuda en la vida diaria (61%) y tener limitaciones marcadas en la actividad física (52%).
Los resultados de la encuesta mostraron que una alta tasa de supervivencia (85% o superior) a los tres años y unas limitaciones de la actividad física de leves a nulas al cabo de tres años eran los atributos más importantes a la hora de elegir un régimen de tratamiento.
En cuanto a las hospitalizaciones no planificadas a los tres años, los encuestados prefirieron claramente los regímenes asociados a una probabilidad del 90% de evitar dichas hospitalizaciones. Pero este tipo de atributo, así como los acontecimientos adversos a corto plazo como los síntomas digestivos, el dolor y la cefalea, se consideraron en general menos importantes.
A continuación, los investigadores identificaron cuatro clases de pacientes en función de las variaciones en términos de preferencias.
Los de la clase 1 (19%) preferían terapias que evitaran los efectos secundarios en los primeros seis meses de tratamiento.
Los participantes de otras clases concedieron más importancia a las limitaciones de la actividad física a los 3 años y/o a la supervivencia a los 3 años.
Casi dos tercios de los encuestados consideraron que las reducciones de las limitaciones de la actividad física por sí solas (34%, clase 2) o con altas tasas de supervivencia (30%, clase 3), eran los atributos más importantes del tratamiento.
Para los pacientes de la clase 4 (17%), la supervivencia era el atributo más importante en su proceso de toma de decisiones.
Según el equipo, estos resultados indican que, una vez que los pacientes se adaptan a vivir con marcadas limitaciones en sus actividades cotidianas, pueden centrar las opciones de tratamiento en la supervivencia.
En definitiva, comprender las preferencias de los pacientes con hipertensión arterial pulmonar puede tener un impacto positivo en la relación paciente-cuidador y facilita la toma de decisiones compartida, por lo que las preferencias de los pacientes deben tenerse en cuenta en las decisiones personalizadas de planificación del tratamiento.
Los investigadores señalaron que las investigaciones futuras deberían incluir una muestra más amplia y diversa, quizá mediante la colaboración con múltiples organizaciones de pacientes o proveedores de atención sanitaria.