Un índice basado en marcadores cardíacos y hepáticos podría predecir el riesgo de empeoramiento de la HAP
Un nuevo estudio ha identificado un índice de riesgo basado en dos análisis de sangre habituales que podría ayudar a predecir el empeoramiento futuro de la hipertensión arterial pulmonar (HAP). La herramienta combina marcadores relacionados con la función del corazón y del hígado y podría convertirse en una alternativa sencilla y no invasiva para evaluar el pronóstico de los pacientes.
La HAP provoca un aumento anormal de la presión en los vasos sanguíneos que llevan la sangre desde el corazón hasta los pulmones. Esta situación obliga al lado derecho del corazón a trabajar con mayor intensidad y, a medida que la enfermedad progresa, puede afectar también a otros órganos, entre ellos el hígado.
Actualmente existen diferentes parámetros que ayudan a valorar la gravedad de la HAP, pero los investigadores señalan que todavía hacen falta herramientas no invasivas y fiables capaces de predecir qué pacientes tienen mayor riesgo de sufrir un empeoramiento clínico.
Para desarrollar una nueva herramienta, científicos de China analizaron los datos clínicos de 179 personas con HAP atendidas en tres centros médicos. Los investigadores estudiaron diferentes parámetros obtenidos mediante análisis de sangre y ecocardiografías y buscaron aquellos que permitieran predecir acontecimientos relacionados con el empeoramiento de la enfermedad durante los siguientes cuatro años.
El análisis identificó dos marcadores especialmente relevantes. El primero fue el BNP (péptido natriurético tipo B), una proteína que se libera cuando el corazón está sometido a un esfuerzo excesivo y que ya se utiliza habitualmente para evaluar la función cardíaca.
El segundo fue la bilirrubina, una sustancia que se produce durante la degradación de los glóbulos rojos y que normalmente es procesada por el hígado. Un aumento de sus niveles puede indicar problemas en la función hepática.
A partir de ambos parámetros, los investigadores desarrollaron un nuevo índice denominado TBI (índice hepatocardiaco). El cálculo combina los niveles de BNP y de bilirrubina y utiliza posteriormente una transformación logarítmica para obtener la puntuación de riesgo.
Los resultados mostraron que el TBI podía predecir el riesgo de empeoramiento clínico con mayor precisión que el BNP utilizado de forma aislada. Esto sugiere que incorporar información sobre el estado del hígado puede aportar datos adicionales sobre la evolución de la enfermedad.
La relación tiene además una explicación biológica. La HAP aumenta la presión sobre el lado derecho del corazón, que debe bombear la sangre contra una resistencia mayor. Cuando esta sobrecarga se mantiene, la sangre puede acumularse en las venas que llegan al hígado, afectando a su funcionamiento y aumentando los niveles de bilirrubina.
De esta forma, el nuevo índice podría reflejar simultáneamente el estrés cardíaco y las consecuencias de ese estrés sobre el hígado, proporcionando una visión más completa del estado del paciente.
Los autores destacan que los resultados son prometedores porque utilizan pruebas de laboratorio rutinarias, disponibles en muchos centros sanitarios, lo que facilitaría la incorporación del índice a la práctica clínica si futuros estudios confirman su utilidad.
Sin embargo, el estudio presenta limitaciones importantes, especialmente el número relativamente reducido de pacientes y el hecho de que todos procedían de un número limitado de centros. Por ello, será necesario validar el TBI en grupos de pacientes más amplios y diversos antes de determinar si puede utilizarse de forma generalizada.
Si los resultados se confirman, este índice hepatocardiaco podría convertirse en una herramienta sencilla para identificar a los pacientes con HAP que presentan un mayor riesgo de empeoramiento y que, por tanto, podrían beneficiarse de un seguimiento más estrecho y de una intervención más temprana.