Las arritmias cardíacas se asocian a un mayor riesgo en pacientes con hipertensión arterial pulmonar
Las personas con hipertensión arterial pulmonar (HAP) que desarrollan arritmias cardíacas, como la fibrilación auricular o el aleteo auricular, presentan un mayor riesgo de complicaciones graves, necesidad de trasplante y fallecimiento, según un estudio realizado en Estados Unidos.
La hipertensión arterial pulmonar es una enfermedad en la que las arterias que transportan la sangre desde el corazón hacia los pulmones se estrechan progresivamente. Esto obliga al lado derecho del corazón a trabajar con más esfuerzo para mantener el flujo sanguíneo, provocando con el tiempo cambios estructurales y funcionales en el músculo cardíaco.
Los investigadores analizaron datos de 326 adultos con HAP procedentes de dos grandes registros clínicos estadounidenses. Ninguno de los participantes había presentado previamente fibrilación auricular ni aleteo auricular al inicio del seguimiento.
Durante un periodo medio de seguimiento cercano a los seis años, un 17 % de los pacientes desarrolló algún tipo de arritmia auricular. La gran mayoría de los casos correspondieron a fibrilación auricular, mientras que una proporción menor presentó aleteo auricular.
Los resultados mostraron que los pacientes que desarrollaban estas alteraciones del ritmo cardíaco tenían un riesgo significativamente mayor de sufrir eventos graves. Incluso después de ajustar los datos por factores como la edad, el sexo o la gravedad de la enfermedad, el riesgo de muerte o trasplante fue aproximadamente 1,7 veces superior.
Además, la supervivencia fue claramente peor entre quienes desarrollaron arritmias. Los investigadores observaron que la diferencia se mantenía con el paso de los años, indicando que estas alteraciones del ritmo cardíaco tienen un impacto importante sobre la evolución clínica.
El estudio también identificó varios cambios en el lado derecho del corazón asociados a un mayor riesgo de sufrir arritmias. Entre ellos destacaron el agrandamiento del ventrículo derecho y la disminución de la capacidad funcional de la aurícula derecha, estructuras especialmente afectadas por la presión elevada en la circulación pulmonar.
Según los datos obtenidos, cada aumento de un centímetro en el tamaño del ventrículo derecho incrementaba de forma notable el riesgo de desarrollar fibrilación auricular o aleteo auricular. Del mismo modo, una peor función de la aurícula derecha también se relacionó con una mayor probabilidad de presentar estas complicaciones.
Los pacientes que combinaban un ventrículo derecho muy dilatado y una función auricular reducida llegaron a presentar más de seis veces más riesgo de arritmias que aquellos sin estas alteraciones.
Los autores consideran que la evaluación detallada de la estructura y función del corazón derecho podría ayudar a identificar antes a los pacientes con mayor riesgo. Esto permitiría reforzar la vigilancia médica e intervenir de forma más temprana para intentar mejorar el pronóstico.
El estudio refuerza la importancia de las arritmias auriculares como una complicación relevante en la hipertensión arterial pulmonar, y sugiere que los cambios progresivos en el corazón derecho desempeñan un papel clave en su aparición y en la evolución de la enfermedad.