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Apuntar a los microbios intestinales podría ser una estrategia para tratar la HAP, según un estudio

Microbios

Las personas con hipertensión arterial pulmonar (HAP) presentan alteraciones en sus microbios intestinales que podrían desempeñar un papel clave en la enfermedad, según un nuevo estudio.

Trasplantar microbiota intestinal de ratas sanas a un modelo de rata con HAP redujo la gravedad de la enfermedad, lo que sugiere que modular el microbioma podría ser una estrategia terapéutica prometedora.

“El estudio abre nuevas vías para el desarrollo de terapias innovadoras basadas en la microbiota para la HAP”, escribieron los autores en el artículo “Multi-kingdom gut microbiota dysbiosis is associated with the development of pulmonary arterial hypertension”, publicado en eBioMedicine.

El microbioma intestinal humano —compuesto por billones de bacterias y otros microorganismos— desempeña un papel esencial en la salud. Investigaciones anteriores ya habían descrito desequilibrios en las bacterias intestinales en personas con HAP, pero faltaba comprender el papel de otros microbios como hongos y arqueas.

En este estudio, investigadores en China analizaron las muestras fecales de 31 personas con HAP idiopática y 31 controles sanos. Observaron diferencias significativas no solo en las bacterias intestinales, sino también en hongos y arqueas. Luego, trasplantaron microbiota fecal de humanos con HAP y de ratas modelo de HAP a ratas sanas, lo que causó aumento de presión pulmonar, cambios en el ventrículo derecho y mayor resistencia vascular pulmonar.

En otro experimento, trasplantaron microbiota de ratas sanas a ratas con HAP, lo que revirtió los signos de la enfermedad: disminuyeron la presión pulmonar, la remodelación cardíaca y la resistencia vascular. También se normalizó el perfil microbiano intestinal y los metabolitos en sangre.

El análisis genético mostró que más de 700 genes estaban alterados entre ratas sanas y enfermas, y que la microbiota sana podría reducir la inflamación y mejorar la función vascular. Finalmente, combinar marcadores de bacterias, hongos y arqueas permitió diagnosticar mejor la HAP idiopática que los marcadores individuales.

“Estos hallazgos subrayan la necesidad de ir más allá de una visión centrada solo en bacterias y considerar todo el ecosistema microbiano como parte clave en la prevención y tratamiento de la HAP”, concluyeron los investigadores.

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