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Los niños con hipertensión pulmonar dicen que pueden mantenerse activos si el ejercicio es divertido y social

Grupo de jóvenes

Los niños con hipertensión pulmonar (HP), caracterizada por alta presión en los pulmones que dificulta el ejercicio, tienen más probabilidades de estar activos si la actividad física es divertida, les permite estar con amigos y los coloca en un lugar seguro donde se sientan incluidos, según un estudio.

Los obstáculos incluyen el miedo, la ansiedad, la inseguridad y la falta de interés. Los niños se sienten menos motivados por los beneficios para la salud y más por recompensas externas, como tiempo de videojuegos o dinero. Programas que tengan en cuenta estas motivaciones pueden ayudar a que se mantengan activos, sugiere el estudio.

El estudio de entrevistas, “Barriers to and facilitators of physical activity in pediatric pulmonary hypertension,” fue publicado en Pulmonary Circulation por investigadores de la Universidad de Pensilvania y el Hospital Infantil de Filadelfia.

A pesar de que los programas de ejercicio supervisados han sido recomendados para reducir la presión arterial pulmonar y mejorar la calidad de vida en adultos con HP, los niños suelen no participar en actividades físicas. Para comprender cómo perciben los niños la actividad física, se entrevistó a 30 pacientes con HP leve o moderada, con una edad promedio de 14 años, y a sus cuidadores.

Se observó que los niños eran más propensos a ser activos si disfrutaban la actividad. Los cuidadores notaron que los niños preferían actividades conocidas, pero valoraban la combinación de actividades familiares y nuevas para aumentar su confianza. La participación social también incentivó la actividad: un cuidador dijo que la parte “social es enorme”.

La motivación propia estaba relacionada más con recompensas externas que con la salud. Un niño se motivaba al ver progreso, mientras que otros respondían a recompensas como tiempo de videojuegos o dinero.

Tanto niños como cuidadores valoraban un entorno donde no se sintieran aislados por su condición. Los niños querían integrarse y, a la vez, recibir atención médica cuando fuese necesario.

La mayoría de los pacientes valoraron la idea de un programa de ejercicio regular, pero las preferencias variaron. Algunos preferían rutinas establecidas, mientras que otros querían flexibilidad, dependiendo de su ánimo.

Los investigadores concluyeron que es crucial considerar estas barreras y facilitadores al diseñar intervenciones futuras de ejercicio para niños con HP, enfocándose en sus intereses, fomentando la confianza, respetando sus limitaciones y reconociendo la necesidad de incentivos externos.

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