Una combinación de tres moléculas podría ayudar a detectar la hipertensión arterial pulmonar en niños con cardiopatías congénitas
La medición de los niveles sanguíneos de tres moléculas —SAM, guanina y NT-proBNP— podría ayudar a identificar la hipertensión arterial pulmonar en niños con cardiopatías congénitas, según un nuevo estudio. Este panel de 3 biomarcadores podría utilizarse en la práctica clínica para el diagnóstico precoz y el cribado de la enfermedad.
Las cardiopatías congénitas son un grupo de trastornos que afectan a la estructura y la función del corazón y que están presentes desde el nacimiento. En algunos casos, este funcionamiento anormal del corazón puede contribuir a la hipertensión arterial pulmonar, en la que la presión en los vasos sanguíneos de los pulmones es anormalmente alta. Esto sobrecarga aún más el corazón y suele asociarse a peores resultados clínicos, por lo que la detección y la atención tempranas son fundamentales.
El método de referencia para detectar la hipertensión arterial pulmonar en niños con cardiopatías congénitas es el cateterismo cardíaco derecho, que consiste en introducir un tubo denominado catéter en el ventrículo derecho y la arteria pulmonar para medir la presión. Debido a su naturaleza invasiva, los investigadores están explorando alternativas para ayudar a diagnosticar esta condición, por ejemplo, midiendo los niveles de moléculas alteradas por la enfermedad (biomarcadores), que pueden recogerse con una simple extracción de sangre.
Científicos chinos analizaron muestras de sangre para identificar biomarcadores que pudieran ayudar a detectar la hipertensión arterial pulmonar en niños con cardiopatías congénitas.
Los investigadores emplearon una técnica denominada espectroscopia de resonancia magnética nuclear de protones para detectar posibles marcadores y, a continuación, utilizaron la cromatografía líquida de ultra alta resolución y la espectroscopia de masas en tándem para confirmar los niveles de las moléculas preseleccionadas.
El análisis bioquímico identificó ocho moléculas —betaína, colina, S-adenosilmetionina (SAM), acetilcolina, xantosina, guanosina, inosina y guanina— que estaban significativamente alteradas en los niños con hipertensión arterial pulmonar y alguna cardiopatía congénita, en comparación con los que padecían alguna cardiopatía congénita sin hipertensión arterial pulmonar. Los investigadores también observaron que dos biomarcadores de enfermedad bien establecidos también estaban elevados en los niños del primer grupo: el nitrógeno ureico (BUN), un marcador de daño renal, y la NT-proBNP, un marcador de daño cardiaco.
Se realizaron análisis para determinar cuáles de estos 10 marcadores potenciales detectaban mejor la hipertensión arterial pulmonar con cardiopatía congénita.
Los resultados mostraron que la combinación de tres moléculas (SAM, guanina y NT-proBNP) era con la que mejor se podía identificar dicha condición, con una precisión global del 92,7%, lo que podría suponer un avance potencial para el diagnóstico diferencial de la hipertensión arterial pulmonar con cardiopatía congénita. Aun así, se precisan más investigaciones para validar los hallazgos, según los investigadores.