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La leche materna se asocia a una mejor salud cardíaca en los bebés prematuros con alto riesgo de HP

Aquí, dando teta

Según un estudio reciente, el consumo de leche materna durante el primer año de vida de los bebés prematuros con alto riesgo de hipertensión pulmonar y otras complicaciones cardiovasculares está asociado a una mejor función cardíaca.

Los bebés prematuros tienen una función cardíaca anormal, sin embargo, los que son alimentados con leche materna humana demuestran una recuperación de su función cardíaca hasta niveles comparables a los de los bebés sanos nacidos a término, a diferencia de los alimentados con leche artificial, que no demuestran esta misma recuperación. Asimismo, esta mejora en la función cardíaca puede ayudar a reducir el riesgo de padecer HP y otros problemas. Según los investigadores, este resultado respalda el uso de la leche humana para disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares a largo plazo en individuos que nacieron prematuros.

Los bebés que nacen prematuros, o antes de las 37 semanas de embarazo, tienen un mayor riesgo de sufrir complicaciones de salud relacionadas con el corazón, según han demostrado las investigaciones. Muchos bebés nacidos prematuramente, sobre todo los más tempranos, presentan alteraciones como una menor función cardíaca y, más adelante, un aumento desproporcionado de la masa muscular cardíaca.

Para este ensayo clínico, un equipo internacional de investigadores analizó los datos de 80 bebés nacidos prematuramente —después de una media de 27 semanas de gestación— entre 2011 y 2013. Los resultados mostraron que un mayor consumo de leche humana se asociaba a una mejor función del ventrículo derecho (parte del corazón que bombea sangre a los pulmones para recoger oxígeno) y del ventrículo izquierdo (parte que bombea luego esta sangre rica en oxígeno al resto del cuerpo) al año de edad y a una menor resistencia vascular pulmonar, que evalúa la resistencia interna al flujo sanguíneo dentro de las arterias pulmonares. Los bebés prematuros más expuestos a esta leche durante el período neonatal temprano tenían una mayor función y estructura de ambos ventrículos y sus presiones pulmonares eran más bajas a la edad de un año.

Los investigadores señalaron que sus hallazgos respaldaban el uso de la lactancia materna, especialmente durante el primer año, ya que que los bebés prematuros con un mayor consumo de leche materna tenían un mejor rendimiento cardíaco al año de edad, lo que sugiere que su consumo puede desempeñar un papel modulador dinámico en la mecánica cardíaca.

Finalmente, los científicos subrayaron que, dado que este estudio solo buscaba correlaciones o asociaciones estadísticas, es imposible concluir definitivamente una relación de causa y efecto entre el consumo de leche materna y la salud del corazón basándose en los datos y que es probable que haya otros factores que contribuyan.

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