Webinar promovido por el Ayuntamiento de Girona: Acompañamiento telefónico y escucha activa
La escucha activa está compuesta por diversos elementos: oír o escuchar, escuchar, niveles de escucha, formas de escucha y escucha activa.
En primer lugar, escuchar es el proceso intelectual y emocional, cuyo fin es encontrar los significados y la comprensión, y en cuyo desarrollo entran en juego las funciones cognitivas: la atención, el razonamiento y la reflexión. Por este motivo, es necesario diferenciar entre escuchar y dejar hablar. Ser escuchado y tenido en cuenta beneficia a quien está viviendo momentos de preocupación, con lo que se le ayuda a volver a su estado de bienestar anterior.
En segundo lugar, cuando ponemos en práctica la escucha activa, escuchamos todo lo que hace referencia a la persona en cuestión: a sus pensamientos, razones y emociones, con lo que cedemos el protagonismo a quien habla. La persona se sentirá bien con quien la escucha, porque le está otorgando el mayor de los respetos, permitiéndole hablar desde su “yo” y facilitando que verbalice todo lo que necesita, es decir, facilitando el discurso. Con la escucha activa, hacemos que la persona capte nuestra voluntad de entenderla y de empatizar.
Los elementos fundamentales para llevar a cabo una escucha activa exitosa son evitar distracciones, transmitir tranquilidad, controlar las emociones negativas; y no hacer de estas el eje central de la conversación. La paciencia, el respeto, la igualdad y la sinceridad tienen mucha relevancia en el desarrollo de esta actividad. Asimismo, debemos evitar interrumpir, aconsejar, coger el protagonismo, y por supuesto, no podemos permitir que la persona se sienta juzgada.
Finalmente, debemos tener claro que la forma idónea de empatizar no es a través de la compasión, sino a través de revivir una emoción que percibamos como similar. Además, debemos prestar atención y hacer que la persona se sienta acogida, entendida y bien atendida, lo que generará confianza y hará posible que se establezca un vínculo para que se pueda abrir. Del mismo modo, lo más prudente es permitir que esta persona se escuche y se entienda a sí misma para que, más adelante, esto la ayude a valorar y elaborar las decisiones que tiene que tomar respecto a la situación que está viviendo.